Hernán Hochschild en LUN: por qué el verdadero problema no son los bots, sino el odio y el miedo que amplifican

El director ejecutivo de Tenemos que Hablar de Chile y presidente de la junta directiva de Más para Chile, Hernán Hochschild, fue entrevistado por Las Últimas Noticias a propósito del debate público que dejó la detención en Bolivia del activista argentino Fernando Cerimedo, y el rol que cumplen los bots y los influenciadores políticos en la conversación digital chilena.

Desde su cargo de director ejecutivo de la plataforma “Tenemos que hablar de Chile”, Hernán Hochschild promueve el diálogo como herramienta para resolver los conflictos que enfrenta la sociedad chilena.

Hochschild plantea que detrás de la preocupación por los bots hay un diagnóstico más de fondo: la forma de hacer campaña cambió. Ya no existe un líder único capaz de coordinar todo el despliegue en redes; hoy son cientos de cuentas —muchas veces personas reales que dedican su tiempo libre a atacar al bando contrario— las que producen ese contenido, sin mayor coordinación entre sí, pero movidas por las mismas pasiones.

Por eso, dice, el foco puesto en los bots como explicación puede ser engañoso: “El problema está en el mensaje que estamos recibiendo, en los discursos más duros que apelan al odio y al miedo, y que terminan tomándose la conversación pública”.

Ese fenómeno, agrega, no se limita a Twitter/X. Según Hochschild, hoy es incluso más intenso en formatos como YouTube y TikTok, donde se construyen relatos más largos y elaborados que también logran instalar agenda, con o sin vínculo directo a un partido político.

La regla del 1-9-90

El dirigente recurre a una cifra que ha sido central en el trabajo de Tenemos que Hablar de Chile para explicar la distancia entre lo que se ve en redes sociales y lo que efectivamente piensa la mayoría del país: “solo el 1% de los usuarios produce contenido, un 9% interactúa con ese contenido, y el 90% restante observa en silencio, muchas veces con desconfianza”.

Como esa conversación pública termina mediada por la agenda que fija el grupo más activo, advierte Hochschild, se vuelve habitual que la sociedad quede expuesta a debates muy polarizados, sin que se sepa realmente qué piensa ese 90% que no participa de forma visible. Como esa conversación pública termina mediada por la agenda que fija el grupo más activo, advierte Hochschild, se vuelve habitual que la sociedad quede expuesta a debates muy polarizados, sin que se sepa realmente qué piensa ese 90% que no participa de forma visible.

Como ejemplo, menciona el acuerdo impulsado por los alcaldes Bellolio y Vodanovic en temas relevantes para el país: “Mientras en redes sociales predominaron los cuestionamientos hacia ambos, las encuestas mostraron que un 80% de la ciudadanía respaldaba justamente ese tipo de entendimientos”. Para Hochschild, esa disonancia confirma que la reacción digital no necesariamente representa a la mayoría silenciosa.

¿Pueden los bots y los activistas más ruidosos definir una elección presidencial?

Consultado por esa posibilidad, Hochschild es categórico en descartarlo. A su juicio, lo que realmente decide una elección es la experiencia de vida de las personas y la capacidad de cada candidatura de conectar con ella. Los influenciadores pueden dañar o beneficiar a una candidatura puntual, plantea, pero el resultado final depende de qué tan bien logran los candidatos leer y responder al sentido de urgencia que la ciudadanía está viviendo en ese momento —algo que, según recuerda, fue determinante en las últimas elecciones.

Lee la entrevista completa aquí.


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