Quién es el nuevo votante chileno (y qué significa para las elecciones de 2028)
El voto obligatorio en Chile sumó 6,3 millones de votantes. Son de clase media urbana, tienen en promedio 45 años y solo el 3 % milita en un partido. Para quienes aspiran a un cargo local o regional, el mapa cambió por completo. Así lo explicó el Servicio Electoral (Servel) en el seminario «El nuevo mapa electoral: participación y perfiles de votantes en Chile» realizado el pasado 28 de agosto. En la instancia se dio a conocer un estudio sobre el comportamiento electoral en el país durante el período 2020-2025, abarcando un ciclo de 16 procesos de elecciones y plebiscitos.
Votos de papel con sellos del Servicio Electoral chileno (Servel) | Foto: Mediabanco
La reimplementación del voto obligatorio no solo incrementó el flujo de votantes, sino que transformó sustancialmente su perfil demográfico, su distribución geográfica y su nivel de articulación con los partidos políticos, reconfigurando el escenario estratégico para las próximas elecciones de alcalde, concejal, gobernador y consejero regional en 2028.
El informe del Servel identificó a 6.302.899 personas que sufragaron en las elecciones de 2025 sin haber sido votantes habituales bajo el voto voluntario.
6,3 millones de nuevos votantes: el 40,4 % del padrón
Tipos de votante en las elecciones presidenciales de 2025 (padrón en Chile)
| Tipo de votante | Personas | % del padrón |
|---|---|---|
| Votante habitual | 6.458.536 | 41,4 % |
| Nuevo votante | 6.302.899 | 40,4 % |
| Otros votantes | 1.487.756 | 9,5 % |
| No votante | 1.368.976 | 8,8 % |
| Total | 15.618.167 | 100 % |
¿Quién es el nuevo votante chileno?
El estudio define como votante habitual a quien votó en la mayoría de las elecciones presidenciales con voto voluntario (2013, 2017 y 2021, en primera y segunda vuelta). El nuevo votante chileno es quien votó en 2025 sin cumplir esa condición: nunca había votado o solo lo hacía ocasionalmente. Con el voto voluntario, la participación se movía entre el 43 % y el 51 %; desde 2022, con el voto obligatorio, ronda el 85 %, con más de 13 millones de votantes.
¿Quién es quién en el padrón?
Rasgos principales de cada grupo en las elecciones presidenciales de 2025
Votantes habituales
41,4 % del padrón
- 55,4 % son mujeres
- Edad promedio: 53,3 años
- 40,2 % tiene 60 años o más
- 99 % de nacionalidad chilena
- 40,2 % vive en la Región Metropolitana
- 72,6 % vive en comunas urbanas
- 59 % vive en comunas de menor pobreza (cuartiles 3 y 4)
Nuevos votantes
40,4 % del padrón
- 50,7 % son hombres
- Edad promedio: 44,8 años
- 39,2 % tiene entre 30 y 44 años
- 96,9 % de nacionalidad chilena
- 35,5 % vive en la Región Metropolitana
- 71,1 % vive en comunas urbanas
- 53,9 % vive en comunas de menor pobreza (cuartiles 3 y 4)
No votantes
8,8 % del padrón
- 56,8 % son hombres
- Edad promedio: 50 años
- 29,5 % tiene 60 años o más
- 79,4 % de nacionalidad chilena
- 43,8 % vive en la Región Metropolitana
- 77,4 % vive en comunas urbanas
- 58,8 % vive en comunas de menor pobreza (cuartiles 3 y 4)
El promedio de edad del nuevo votante es de 44,8 años, y el tramo dominante es el de 30 a 44 (39,2 %); los de 18 a 29 años son solo 15,7 %, aunque paradójicamente son quienes más participan bajo voto obligatorio (87 %-90 %), mientras los mayores de 60 registran las tasas más bajas.
El segmento mayoritario es la llamada «clase media silenciosa» (46,8 % del nuevo electorado), en comunas grandes y urbanas de baja pobreza multidimensional como Maipú, Antofagasta, La Florida, Viña del Mar y Valparaíso. La brecha urbano-rural, de hecho, casi desapareció: en 2025 las comunas rurales participaron 1,1 puntos más que las urbanas, y las pequeñas superaron por 1,9 puntos a las muy grandes.
Los cuatro perfiles del nuevo votante
Porcentaje de los 6,3 millones de nuevos votantes en cada perfil
1. Clase media silenciosa
46,8 % de los nuevos votantes
- 100 % vive en comunas urbanas
- 86 % en comunas grandes o muy grandes, en todo el país
- Comunas de baja pobreza multidimensional: nadie vive en el 25 % de comunas más pobres
- Principales comunas: Maipú, Antofagasta (5 % cada una), La Florida, Viña del Mar, Valparaíso (4 % cada una)
2. El Gran Santiago popular
24,3 % de los nuevos votantes
- 100 % vive en comunas urbanas
- 96,1 % vive en la Región Metropolitana
- 79,2 % vive en el 25 % de comunas más pobres del país
- Mayor presencia extranjera: 4,8 %
- Principales comunas: Puente Alto (13 %), San Bernardo (7 %), Peñalolén, Pudahuel (5 % cada una)
3. El Chile rural
17,0 % de los nuevos votantes
- 87,3 % vive en comunas rurales
- 61,6 % en comunas pequeñas, sobre todo del centro, centro sur y sur (86,7 %)
- Sin concentración clara: 84 comunas con cerca de 1 % cada una, como Cauquenes, Panguipulli y Chimbarongo
4. El Chile intermedio
11,9 % de los nuevos votantes
- 99,8 % vive en comunas mixtas (ni urbanas ni rurales)
- 99,9 % en comunas medianas, sobre todo del centro, centro sur y sur
- 83,7 % vive en el 75 % de comunas con menor pobreza
- Principales comunas: Padre Las Casas, Paine, Villarrica (4 % cada una)
El voto obligatorio corrigió una desigualdad estructural: las comunas de mayor pobreza multidimensional, que el voto voluntario alejaba de las urnas, hoy participan relativamente más.
Además, se trata de un electorado desconectado de los partidos: solo 190.413 de los 6,3 millones de nuevos votantes milita en un partido, es decir, un 3 %; la afiliación general cayó casi a la mitad en cinco años, de casi un 6 % en 2020 a un 3,3 % en 2025.
Nuevos votantes, votantes habituales y no votantes: cómo se distribuyen
Porcentaje de cada grupo según sexo, edad, nacionalidad y territorio. Cada color suma 100 % dentro de cada panel.
- Nuevo votante
- Votante habitual
- No votante
Sexo
Edad
Edad promedio: nuevos votantes 44,8 años · votantes habituales 53,3 · no votantes 50.
Nacionalidad
Macrozona
Ruralidad de la comuna
Tamaño de la comuna
Pobreza de la comuna
¿Qué dicen los expertos sobre el nuevo votante chileno?
El estudio fue presentado por María Cristina Escudero, consejera directiva del Servel, y Daniela Hormazábal, jefa de la Unidad de Estudios del Servel. Luego lo comentaron María José Naudon, decana de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez; Rodrigo Medel, del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad de Chile; Vicente Inostroza, de la Facultad de Gobierno de la misma casa de estudios; Andrés Dockendorff, del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, y Julieta Suárez-Cao, directora del Instituto de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile. La moderación estuvo a cargo de la periodista Paula Molina.
Durante la discusión académica, los panelistas coincidieron en que el segmento de clase media urbana explica en gran medida la crisis de representación registrada en años previos. De acuerdo con el análisis del panel, la abstención histórica respondía fundamentalmente a un electorado urbano desencantado o ajeno a la dinámica partidaria tradicional, el cual carecía de incentivos y de interpelación directa por parte de las colectividades políticas.
Asimismo, los investigadores sostuvieron que el voto obligatorio incorpora a estos electores sin generar un vínculo orgánico con las estructuras partidarias (considerando que solo el 3 % registra afiliación formal). Sobre este punto, los analistas sugieren como hipótesis que dicha desconexión podría correlacionarse con el surgimiento y crecimiento de nuevas candidaturas antiestablishment o antisistema, remarcando que se trata de un fenómeno de alcance transversal.
A partir de las intervenciones de los académicos, se concluyó que no existe un perfil homogéneo del nuevo votante, sino más bien un electorado representativo de la media demográfica nacional. Si bien se constató que la obligatoriedad democratiza la inclusión electoral, no resuelve la desafección política, la cual podría expresarse a través de un incremento en el voto nulo y blanco.
En función de lo expuesto, los investigadores recalcaron la necesidad metodológica de profundizar el análisis a escalas menores mediante la georreferenciación de locales de votación, cruzando variables de ruralidad, tamaño comunal y caracterización socioeconómica.
¿Qué significa este aumento de la participación para las elecciones de 2028?
Del debate académico se desprenden lecciones para quienes compitan en las municipales y regionales de 2028, el primer ciclo local que enfrentará a este electorado con todas sus consecuencias, incluida la integración de población migrante y de electores sin lealtades previas:
La primera lección es que el eje se desplaza de la movilización a la persuasión: con una participación cercana al 85 %, una campaña ya no obtiene ventaja por movilizar a su electorado habitual, sino por persuadir a un elector que de todas formas acudirá a votar, pero al que la campaña no buscó y que probablemente no esté interesado en escucharla.
La segunda es que el destinatario principal de la campaña es de clase media urbana, cuya agenda de intereses se vincula al costo de la vida, seguridad, salud, transporte, endeudamiento y la calidad de los servicios.
Dado que un 97 % de este electorado no milita en un partido, la estructura partidaria no constituye su principal canal de vinculación, por lo que resulta clave construir confianza a través del territorio, organizaciones intermedias, comercio local, clubes deportivos, iglesias, juntas de vecinos y redes propias del candidato.
La tercera es que el voto nulo y blanco es el nuevo termómetro de una abstención que no desapareció, sino que cambió de forma: en la elección de consejeros regionales durante 2024, uno de cada cuatro votantes marcó blanco o nulo, casi el doble que en 2021 para el mismo cargo, según DecideChile.
Para estos cargos que tienen más baja visibilidad, como consejero regional o concejal, el principal desafío es el reconocimiento, dando a conocer qué hace el cargo, quién es el candidato y por qué importa.
¿Cómo cambió el voto migrante con el voto obligatorio?
El voto obligatorio también derribó el mito de la baja participación migrante por desarraigo o desconocimiento del sistema: la asistencia de extranjeros saltó de 16 % - 21 % a cifras de entre 59 % y 62 %, con comunidades como la venezolana (73 %) y la boliviana (71 %) muy por sobre el promedio migrante. El crecimiento es alto, pero siguen siendo una fracción menor del padrón (5,6 %) y de los nuevos votantes (3,1 %), y su concentración territorial hace que el efecto en la Región Metropolitana sea distinto al del resto del país.
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