Inteligencia artificial y política: las 4 competencias que todo líder político necesita desarrollar, según Ximena Docarmo
Más para Chile conversó con Ximena Docarmo —cofundadora de InnovaLab y directora de Impacto y Aprendizaje de Better Politics Foundation— sobre los desafíos que la inteligencia artificial le plantea a la política, el rol pionero de Chile en Latinoamérica y las competencias que todo líder político debería desarrollar para no quedar atrás.
Ximena Docarmo es fundadora de InnovaLab, directora de Impacto y Aprendizaje de Better Politics Foundation, y máster en políticas públicas por la Hertie School of Governance de Berlín.
Ximena Docarmo es peruana, lleva más de 20 años dedicada a la formación de liderazgo y los últimos 15 especializada en liderazgo político. Tras dirigir durante ocho años una escuela de formación política multipartidaria en Perú, se trasladó a Alemania para investigar por qué las personas abandonan los espacios políticos. Fue ahí, en plena efervescencia europea por la irrupción de ChatGPT, donde su camino se cruzó con la inteligencia artificial. En junio de 2023, junto a Lucero Sobrino, fundó InnovaLab, organización dedicada a alfabetizar en IA a líderes políticos de América Latina. Además, trabaja con Better Politics Foundation, que impulsa una red de 178 organizaciones —entre ellas Más para Chile— que promueven el liderazgo político a nivel global.
Conversamos con ella sobre por qué la política no puede seguir mirando la inteligencia artificial desde la distancia.
"Hay decisiones que se están tomando sin la participación ni de los ciudadanos ni de los políticos"
—¿Por qué debería importarle la inteligencia artificial a alguien que hace política y no solo a quienes trabajan en tecnología?
—Todos somos hoy sujetos de algún algoritmo. La conversación se complejiza con la IA generativa y, más aún, con los agentes de IA que ya toman decisiones sin supervisión humana. Los políticos tienen que involucrarse porque hay decisiones que se están tomando sin la participación de los ciudadanos ni de quienes los representan. Los algoritmos no son elegidos ni tienen autoridad democrática, pero operan con más o menos regulación según la región —la Unión Europea, China, o simplemente la lógica del mercado. Ahí es donde los políticos deben entender cómo la IA puede afectar a los ciudadanos, especialmente a minorías poco representadas en las bases de datos con las que se entrena a estos sistemas, lo que puede llevar a decisiones incorrectas o a invisibilizar poblaciones enteras.
—¿Cuáles son los desafíos más urgentes que la IA le plantea a la política hoy?
—Lo que más me preocupa es la escasa alfabetización que existe: la gente o le tiene terror a la IA y no la usa, o la usa con absoluta libertad sin entender las consecuencias —por ejemplo, sin saber qué datos personales está exponiendo. La tecnología se masificó en 2023 y en tres años todos hemos tenido que correr para regularla y entenderla. Ese desfase entre la velocidad de la tecnología y la capacidad de los Estados es lo que más me preocupa.
Pero también hay esperanza: hay estudios que muestran que la IA empareja la cancha para quienes tienen menos recursos —partidos pequeños, mujeres, grupos subrepresentados—, dándoles herramientas para competir en mejores condiciones. Esa oportunidad, eso sí, exige que sepamos usarla con responsabilidad.
Chile como referente regional, sin sentarse en los laureles
—Chile aparece bien posicionado en el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) y está desarrollando el primer plan nacional de data centers de la región. ¿Cómo ve a Chile en el contexto latinoamericano?
—Chile ha liderado la región de manera diferenciada. Que el propio ILIA haya nacido aquí, sumado a debates recurrentes en el Parlamento, dice mucho de su posicionamiento. Dicho esto, América Latina juega en una cancha desbalanceada: somos exportadores de los minerales que usa la industria de IA, pero los diecinueve países del índice apenas atraen el 1,12% de la inversión mundial en el área.
Un punto a favor de Chile es que la IA llegó a un país que ya venía trabajando en conectividad y transformación digital hace años. Pero no hay que sentarse en los laureles. El desafío ahora es convertir esa alfabetización amplia en talento especializado y en adopción del sector productivo, y sumar de manera integral la conversación ambiental sobre los data centers a la estrategia de IA.
—En Chile se desarrolló LatamGPT, un esfuerzo por generar un contrapeso a la mirada de los modelos desarrollados en el mundo desarrollado. ¿Debería haber un esfuerzo mayor de coordinación regional en esta línea?
Definitivamente, es uno de los esfuerzos más valiosos que he visto en la región. Los modelos actuales —desarrollados en China, Estados Unidos o Europa— tienen un acceso limitado a idiomas originarios y a elementos culturales propios de la región, y eso hace que se represente incorrectamente a nuestras poblaciones.
Hay dos riesgos, sin embargo, que surgieron con fuerza en un campus que cerramos recientemente sobre IA y participación política indígena. El primero es la propiedad intelectual: si un modelo regional incorpora conocimiento de pueblos indígenas, esas comunidades pueden perder el control sobre él —tema sobre el que publicaremos un reporte junto a la Fundación Konrad Adenauer—. El segundo es que buena parte de ese conocimiento es oral, nunca fue escrito, por lo que seguirá invisibilizado por más que la IA se construya a nivel regional.
Las cuatro competencias que necesita todo líder político
—Publicaste el manual “Inteligencia Artificial y el Futuro de la Política” junto a Diálogo Político. ¿Qué competencias debe desarrollar un líder político en la era de la IA?
—Son cuatro, y deben avanzar en paralelo, no una después de la otra:
Comprender. Tener un piso mínimo de vocabulario —qué es un algoritmo, qué es una red neuronal, qué es un prompt— y qué sesgos y riesgos existen tras su uso, para poder participar de la conversación con comodidad, sobre todo si se tiene responsabilidad sobre otros ciudadanos.
Experimentar. No basta con que el equipo o los asesores usen IA: el propio líder político tiene que haber hecho la prueba, haber recibido una respuesta incorrecta, para entender los límites reales de la herramienta. Y esto se vuelve más urgente cuando hablamos de agentes de IA, que ya son capaces de tomar decisiones por sí mismos.
Regular y gestionar. Entender la regulación a nivel nacional y global. Hay una conversación geopolítica en curso, con alianzas internacionales que se están construyendo en torno al acceso a materias primas para la IA, y América Latina juega en desventaja si no participa de esa conversación con conocimiento de causa.
Aplicar. Bajar el uso de la IA no solo a nivel individual, sino institucional: municipalidades, parlamentos, partidos políticos. Un ejemplo concreto es el curso de dos meses que estamos dictando junto a +Costa Rica, organización miembro de la red Democracia+, para 150 alcaldes y concejales de ese país.
—¿Por dónde debería empezar un líder que recién asume un cargo?
Por el mismo orden, pero sin descuidar las otras tres: alguien que experimenta con IA sin saber nada de sesgos ni riesgos puede generar un problema grave para los ciudadanos, y alguien que solo habla de regulación sin haber tocado nunca una IA cae en el mismo problema desde el otro extremo. En el manual propongo un ejercicio simple: definir qué se quiere aprender sobre IA en los próximos 30 días, aunque sea conversar tres horas con ChatGPT y leer sobre sesgos.
Dos futuros posibles
—¿Cómo se imagina la política en diez años, gracias a la IA o a pesar de ella?
—Veo dos escenarios. El positivo: agentes de IA haciendo el trabajo más tedioso mientras los seres humanos conservamos el control sobre las decisiones, con más tiempo para acercarnos a los ciudadanos y gobiernos más eficientes. El distópico: si se profundiza la lógica de algoritmos que nadie eligió tomando decisiones sin control real de las autoridades, veo caos. Es difícil que un ciudadano siga creyendo en la democracia si los gobiernos no responden con la misma agilidad que un chat de IA.
No quiero ser alarmista: miro la tecnología con optimismo, creo que cierra muchas brechas. Pero eso depende de que la política haga el esfuerzo de experimentar, implementar y entender la IA. De cómo actuemos hoy depende hacia cuál de los dos escenarios nos acercamos.
Contenido relacionado ———
Explora nuestras guías de formación ciudadana
Guías y explicaciones para entender mejor cómo funciona la política en Chile, desde la democracia y las elecciones hasta el Congreso y el liderazgo público.
Democracia
Contenidos para comprender la democracia chilena, sus instituciones, desafíos y formas de participación.
Elecciones
Explicaciones claras sobre voto, primarias, sistema electoral, calendario y cargos de elección popular.
Gobierno local y regional
Guías para entender municipios, alcaldes, concejos municipales y gobiernos regionales en Chile.
Congreso
Guías para entender el Congreso, el proceso legislativo y el trabajo de diputadas, diputados y senadores.
Liderazgo político
Contenidos sobre formación, representación, ética pública y preparación para ejercer liderazgo democrático.